Cuando un terreno ha albergado actividades industriales o almacenamiento de productos químicos, es posible que el suelo y las aguas subterráneas estén contaminados. Este tipo de contaminación puede suponer un riesgo para la salud y el medio ambiente, por lo que antes de vender, construir o cambiar el uso del terreno, es necesario realizar un proceso de descontaminación de suelos industriales acreditado ENAC.
Este proceso, el cual está regulado por la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular, garantiza que el suelo sea seguro y que se cumplan los requisitos legales y medioambientales exigidos para su reutilización.
¿Qué son los suelos contaminados y por qué deben tratarse?

Un suelo se considera potencialmente contaminado cuando contiene sustancias peligrosas, como hidrocarburos, metales pesados o disolventes, en concentraciones superiores a los valores de referencia establecidos. Estas sustancias pueden infiltrarse en las aguas subterráneas, afectar a la vegetación o representar un riesgo directo para las personas.
La descontaminación de suelos contaminados con hidrocarburos, por ejemplo, es habitual en zonas industriales, talleres mecánicos o antiguas gasolineras. En cambio, la contaminación por metales pesados suele encontrarse en áreas de fundición o galvanización, mientras que los disolventes clorados son típicos de la industria química y del lavado de piezas metálicas.
Así es el proceso de descontaminación paso a paso

El procedimiento para recuperar un terreno contaminado sigue un protocolo técnico definido por el Ministerio para la Transición Ecológica y las comunidades autónomas. El mismo consiste en los siguientes pasos:
1 – Informe preliminar de situación de suelos (IPSS)
El primer paso es la inspección de suelos potencialmente contaminados, donde se recopila información sobre la actividad industrial, los productos utilizados y los posibles focos de contaminación. Si existen indicios de riesgo, se recomienda llevar a cabo una investigación más profunda.
2 – Investigación detallada
En esta fase se toman muestras del suelo y de las aguas subterráneas para identificar la extensión y concentración de todos los contaminantes. Esta investigación detallada de suelos contaminados se realiza con métodos acreditados ENAC, garantizando la fiabilidad de los resultados.
3 – Análisis cuantitativo de riesgos (ACR)
El análisis cuantitativo de riesgo de suelos permite evaluar si las concentraciones detectadas representan un peligro para la salud humana o el ecosistema. Para ello, se comparan los resultados con los valores genéricos de referencia (VGR) establecidos por la administración o con niveles de referencia específicos adaptados al uso futuro del terreno.
4 – Descontaminación y técnicas de limpieza
Si el análisis determina que el suelo está contaminado, se aplica una estrategia de recuperación. Existen dos tipos principales:
- Tratamientos ex-situ: implican la excavación del suelo contaminado y su tratamiento o sustitución fuera del emplazamiento.
- Tratamientos in-situ: actúan directamente sobre el terreno, aplicando técnicas biológicas, químicas o físicas sin necesidad de retirarlo.
La elección depende específicamente del tipo de contaminante, la profundidad afectada, el uso previsto del terreno y los costes asociados.
5 – Certificación y control final
Una vez completada la limpieza, se lleva a cabo una nueva inspección para verificar la eficacia del tratamiento. Si los niveles se sitúan dentro de los límites legales, se emite una certificación de suelos limpios para cambio de uso, acreditada por entidades autorizadas por ENAC. Dicha certificación permite destinar el terreno a nuevos proyectos industriales, residenciales o comerciales.
La importancia de la caracterización de aguas subterráneas

Además del suelo, es fundamental evaluar el estado de las aguas subterráneas, ya que los contaminantes pueden migrar y extender el problema más allá del área original. La caracterización hidrogeológica permite definir el alcance real de la contaminación y así diseñar una recuperación efectiva y duradera.
Normativa y requisitos actuales
La Ley 7/2022 establece la obligación de presentar un IPSS para cualquier instalación con potencial contaminación del suelo. Asimismo, regula las responsabilidades de las empresas titulares y define los procedimientos de recuperación y certificación.
En muchas comunidades autónomas se requiere que los laboratorios y entidades que participan en estos estudios estén acreditados por la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC), aunque los requisitos específicos pueden variar según la región.
El proceso de descontaminación puede durar desde varios meses hasta más de un año, el tiempo depende del tipo de contaminante, la extensión del terreno y la técnica de descontaminación elegida. Además, los costes suelen estar vinculados a la profundidad del suelo afectado y a la complejidad del tratamiento.
¿Cómo elegir la técnica más adecuada?
Elegir el método correcto requiere un estudio técnico y económico detallado. En algunos casos, la excavación es la opción más rápida, mientras que en otros, la recuperación in-situ permite ahorrar costes y minimizar el impacto ambiental.
Disponer de un equipo especializado en hidrolimpiezas y descontaminación garantiza un resultado seguro, trazable y conforme a la normativa vigente.
Recuperar un suelo es recuperar oportunidades
La descontaminación de suelos industriales acreditados ENAC no solo es una obligación legal, sino una inversión en sostenibilidad y valor. Recuperar un terreno contaminado significa devolverlo al ciclo económico, hacerlo apto para nuevos usos y proteger el entorno.
Empresas industriales, promotores y administraciones que actúan hoy en la regeneración de suelos están apostando por un futuro más limpio, eficiente y responsable.
