Las primeras lluvias fuertes del otoño suelen dejar al descubierto problemas que han pasado desapercibidos durante meses. Una arqueta medio obstruida, una bomba de achique que no arranca o un canalón lleno de hojas puede no dar ninguna señal en verano, pero convertirse en un problema serio cuando cae mucha agua en poco tiempo.
En naves industriales, garajes, sótanos y almacenes, esperar a que llegue la tormenta para comprobar si el saneamiento funciona es asumir un riesgo innecesario. Una revisión antes de octubre permite detectar muchos de estos fallos cuando todavía pueden corregirse sin prisas y, sobre todo, antes de que el agua entre donde no debería.
Los 5 puntos que conviene revisar antes de las lluvias de otoño

No hace falta esperar a que aparezca una inundación para saber si una instalación tiene puntos débiles. El mantenimiento preventivo empieza por revisar cómo entra, circula y sale el agua de lluvia. A continuación te mostramos los cinco puntos que merece la pena comprobar.
1. Sumideros, rejillas y arquetas de saneamiento
Son la primera línea de defensa y, al mismo tiempo, uno de los lugares donde más suciedad se acumula.
Hojas, barro, arena, plásticos y otros residuos pueden ir reduciendo poco a poco la sección disponible. El sumidero parece estar libre desde arriba, pero debajo puede existir una capa de sedimentos que impide evacuar el caudal necesario cuando empieza a llover con intensidad.
Antes del otoño conviene levantar las rejillas y comprobar:
- Si existen restos que impidan el paso del agua.
- Cuánto sedimento hay acumulado.
- Si las arquetas evacúan con normalidad.
- Si aparecen malos olores o agua estancada.
- Si alguna conexión está deteriorada.
No basta con retirar las hojas visibles. Si la red lleva años sin mantenimiento, puede ser necesario limpiar también los conductos.
Una limpieza e inspección de tuberías permite comprobar si existen acumulaciones, obstrucciones, raíces, deformaciones u otros problemas dentro de la red antes de que lleguen las lluvias fuertes.
También es recomendable echar agua de forma controlada y observar qué ocurre. Si tarda demasiado en desaparecer o vuelve por otro punto, hay un indicio claro de que algo no funciona correctamente.
2. Bombas de achique y sistemas de bombeo
En muchos sótanos, garajes y zonas situadas por debajo de la cota del alcantarillado, el agua no puede salir únicamente por gravedad. Depende de una bomba.
Y una bomba que lleva meses parada no debería darse por buena simplemente porque funcionó el invierno anterior. Antes de la temporada de lluvias hay que hacer una prueba real.
Básicamente, conviene comprobar que:
- La bomba arranca cuando sube el nivel.
- El flotador se mueve libremente.
- No existen ruidos o vibraciones anormales.
- La impulsión está despejada.
- Las válvulas antirretorno funcionan.
- La alimentación eléctrica está en buen estado.
- Las alarmas de nivel alto responden correctamente.
Si existen dos bombas funcionando de manera alterna, también hay que probar las dos. De poco sirve instalar un sistema redundante si una de ellas lleva averiada sin que nadie lo sepa.
En instalaciones críticas puede ser conveniente comprobar además qué ocurriría durante un corte eléctrico. Una tormenta intensa puede coincidir precisamente con fallos de suministro.
Si el sótano contiene maquinaria, cuadros eléctricos, mercancía o vehículos, unos minutos sin bombeo pueden ser suficientes para causar daños importantes.
3. Bajantes, canalones y desagües de cubierta
La cubierta de una nave puede recibir miles de litros de agua durante una tormenta. Todo ese volumen tiene que encontrar una salida en pocos minutos.
Por eso, los problemas no siempre empiezan en el alcantarillado. A veces están varios metros por encima.
Los canalones acumulan hojas, ramas, nidos y otros materiales que terminan desplazándose hacia las bajantes. Una obstrucción puede hacer que el agua rebose por la fachada, se introduzca bajo la cubierta o caiga directamente junto a puertas y accesos.
Antes del otoño conviene revisar:
- Canalones y limahoyas.
- Bocas de bajantes.
- Rejillas de cubierta.
- Uniones y juntas.
- Desagües de terrazas.
- Bajantes hasta su conexión con la red.
Hay que prestar mucha atención a cubiertas próximas a árboles y a edificios donde ya se hayan producido reboses en años anteriores.
Una bajante puede parecer limpia desde arriba y tener una obstrucción varios metros más abajo. En estos casos, los servicios de hidrolimpieza permiten eliminar acumulaciones en bajantes, alcantarillas, desagües y otras conducciones mediante equipos de agua a presión.
También es importante comprobar dónde termina el agua de la cubierta. Si todas las bajantes descargan sobre una misma arqueta pequeña, puede producirse un cuello de botella aunque cada bajante funcione correctamente por separado.
4. Juntas, imbornales y puntos por los que puede entrar agua
Es importante remarcar que no todas las inundaciones se producen porque una tubería se atasque. En sótanos y plantas bajas, el agua también puede entrar directamente desde el exterior a través de puertas, rampas, juntas deterioradas, grietas o encuentros entre pavimentos y paredes.
Las rampas de garaje son un punto especialmente sensible. Si el agua baja por toda su superficie, el imbornal situado delante de la puerta debe ser capaz de recogerla antes de que llegue al interior.
En estos casos conviene comprobar:
- Que los imbornales estén limpios.
- Que las pendientes dirijan el agua hacia ellos.
- Que no existan hundimientos donde se formen charcos.
- El estado de juntas y sellados.
- Posibles grietas en muros y pavimentos.
- Puertas o accesos situados por debajo de la calle.
- Marcas de humedad de episodios anteriores.
Las manchas antiguas son muy útiles. Una línea de suciedad en la pared o una zona donde se levanta repetidamente la pintura puede indicar por dónde ha entrado agua otras veces.
También hay que diferenciar entre una inundación procedente del exterior y un retorno de la red de saneamiento.
Si durante lluvias intensas el agua aparece por sumideros o sanitarios situados en el sótano, puede existir un problema de retorno de la red. En determinados edificios conviene estudiar la presencia y el funcionamiento de válvulas antirretorno.
5. Tener un plan de actuación antes de que empiece la tormenta
Incluso una instalación bien mantenida puede enfrentarse a una lluvia excepcional. Por eso, el último punto de la revisión no está dentro de una tubería, sino en la organización.
Cuando el agua ya está entrando en una nave, no es el momento de buscar quién conoce la llave de una arqueta, dónde está el cuadro de la bomba o qué empresa realiza los desatascos.
El plan puede ser sencillo, pero debería definir:
- Quién comprueba las instalaciones cuando existe aviso de tormenta.
- Dónde están los cuadros y bombas.
- Qué zonas deben vigilarse primero.
- Quién puede cortar la electricidad si entra agua.
- Teléfonos de mantenimiento y emergencias.
- Ubicación de llaves, tapas y accesos.
- Material disponible para contener pequeñas entradas.
- Procedimiento para proteger mercancías o equipos sensibles.
En comunidades de propietarios es útil que el administrador, presidente o personal de mantenimiento tenga esta información localizada.
En una nave industrial, el procedimiento puede formar parte del mantenimiento general y asignarse a responsables concretos.
No esperes a que llueva para probar el saneamiento

Hay una diferencia enorme entre revisar una instalación en seco y descubrir un problema durante una tormenta.
Antes del otoño puede hacerse una prueba controlada de desagües, bombas y arquetas. Esto permite comprobar cómo responde el conjunto y detectar si existen puntos donde el agua se acumula.
Si un sumidero evacúa lentamente ahora, con una manguera, probablemente tendrá todavía más dificultades cuando reciba agua de varios cientos de metros cuadrados de cubierta.
También merece la pena revisar el historial de la instalación. Si una zona se inundó el año pasado, no debería darse por solucionada simplemente porque después no volvió a llover con la misma intensidad. O sea, hay que averiguar qué ocurrió.
Puede tratarse de una obstrucción puntual, pero también de una red insuficiente, una bomba que no respondió, una pendiente incorrecta o un retorno desde el alcantarillado.
Una cámara puede detectar problemas que desde fuera no se ven

Cuando existen dudas sobre el estado del saneamiento, una inspección CCTV permite revisar el interior de las conducciones sin abrir el suelo.
La cámara puede localizar acumulaciones, fisuras, raíces, deformaciones o elementos que reducen el paso del agua.
Esto resulta especialmente útil en naves antiguas o comunidades donde no existen planos fiables y nadie sabe exactamente en qué estado se encuentra la red enterrada.
No significa que haya que inspeccionar con cámara todas las tuberías cada septiembre. Pero sí puede ser una buena decisión cuando existen atascos recurrentes, antecedentes de inundación o sospechas de que una conducción está parcialmente dañada.
La limpieza preventiva cuesta menos que actuar con el sótano inundado

Una inundación no termina cuando se retira el agua. Después pueden aparecer daños en paredes, ascensores, instalaciones eléctricas, puertas, vehículos, maquinaria y mercancía. También puede quedar barro y agua contaminada procedente del saneamiento, lo que obliga a limpiar y desinfectar las zonas afectadas.
A ello se suma la interrupción de la actividad. En una nave, unas horas de parada pueden tener un coste mucho mayor que una intervención preventiva. En una comunidad, una inundación puede afectar garajes, trasteros y zonas comunes al mismo tiempo.
Por eso, el objetivo de revisar el saneamiento antes del otoño no es garantizar que nunca entrará agua, algo imposible ante determinados episodios extremos. Lo que sí puede hacerse es eliminar fallos previsibles que aumentan el riesgo.
Una revisión preotoño debería quedar documentada

En instalaciones industriales o comunidades grandes resulta útil dejar constancia del mantenimiento realizado. Un registro sencillo puede incluir lo siguiente:
- Fecha de limpieza.
- Arquetas revisadas.
- Bombas comprobadas.
- Incidencias encontradas.
- Fotografías.
- Reparaciones pendientes.
- Próxima revisión prevista.
Esta información permite comprobar si un punto se atasca de forma recurrente y ayuda a tomar decisiones antes de que el problema vaya a más.
Por ejemplo, si la misma arqueta aparece llena de arena cada pocos meses, quizá no baste con limpiarla. Habrá que investigar de dónde procede ese material.
Antes de octubre, revisa la red y no solo lo que se ve
Limpiar una rejilla es importante, pero preparar una nave o un sótano para las lluvias requiere mirar el sistema completo.
Sumideros y arquetas deben estar libres, las bombas tienen que arrancar cuando se necesitan, las bajantes deben evacuar correctamente y los puntos bajos tienen que impedir que el agua encuentre un camino hacia el interior.
En Gruyser realizamos trabajos de limpieza, desatasco e inspección de redes de saneamiento en Fraga, Lleida y alrededores, utilizando equipos de hidrolimpieza y cámaras para localizar problemas dentro de las conducciones.
Programar una revisión antes del periodo de lluvias permite hacerlo con tiempo y corregir las incidencias encontradas. Es mucho más sencillo limpiar una arqueta o reparar una bomba ahora que hacerlo cuando el agua ya está entrando en el sótano.
