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Raíces en las tuberías: cómo se detectan, se eliminan y se previenen (sin obras)

Raíces en las tuberías cómo se detectan, se eliminan y se previenen

Un atasco que vuelve una y otra vez, aunque la tubería se haya limpiado, puede esconder un problema diferente al habitual. Si la conducción pasa cerca de árboles o arbustos, es posible que las raíces hayan encontrado una pequeña fisura o una junta deteriorada y estén creciendo dentro.

Al principio pueden ser apenas unos filamentos, pero con el tiempo forman una maraña capaz de atrapar papel, grasas y otros sólidos hasta reducir considerablemente el paso del agua. Desatascar la tubería resuelve el síntoma durante un tiempo, pero si las raíces continúan dentro o existe una abertura por la que pueden volver a entrar, el problema reaparecerá.

La buena noticia es que actualmente se puede localizar y eliminar buena parte de estas instrucciones sin empezar levantando jardines, aceras o pavimentos. La clave está en inspeccionar primero y elegir después la técnica adecuada.

¿Por qué aparecen raíces dentro de las tuberías?

Por qué aparecen raíces dentro de las tuberías

Las raíces necesitan agua para crecer y pueden desarrollarse hacia zonas donde encuentran humedad. Una conducción de saneamiento con una junta que pierde estanqueidad, una fisura o una conexión defectuosa crea condiciones especialmente atractivas.

Esto no significa que las raíces atraviesen normalmente una tubería completamente estanca desde cero. El problema aparece sobre todo cuando ya existe algún punto débil por el que pueden introducirse las raíces más finas.

Una vez dentro, encuentran humedad y nutrientes de forma constante. Esas pequeñas raíces comienzan a ramificarse y aumentar de tamaño, formando con el tiempo una masa cada vez más difícil de atravesar por el agua.

El riesgo suele ser mayor en:

  • Conducciones antiguas con muchas juntas.
  • Tuberías de hormigón, fibrocemento o materiales envejecidos.
  • Conexiones o acometidas mal selladas.
  • Tramos con fisuras o desplazamientos.
  • Redes situadas cerca de árboles y arbustos.
  • Terrenos donde las raíces encuentran pocas fuentes alternativas de humedad.

Sauces y chopos son conocidos por desarrollar sistemas radiculares muy activos en busca de agua, aunque el problema no es exclusivo de estas especies. Muchos árboles y arbustos pueden aprovechar una tubería que ya presenta un punto de entrada.

¿Qué síntomas pueden indicar un atasco por raíces?

Qué síntomas pueden indicar un atasco por raíces

Las raíces suelen crecer poco a poco, de modo que el problema no siempre aparece de un día para otro.

Una de las primeras señales es que el agua empieza a evacuar más despacio. Después pueden aparecer ruidos en los desagües, malos olores o atascos que se repiten siempre en el mismo tramo.

Conviene prestar especial atención cuando aparecen varios de estos síntomas:

  • Desagües que pierden velocidad.
  • Atascos frecuentes sin una causa evidente.
  • Agua que vuelve por arquetas o sumideros.
  • Malos olores recurrentes.
  • Zonas húmedas o pequeños hundimientos en el terreno.
  • Necesidad de desatascar repetidamente la misma conducción.

Que exista un árbol cerca no demuestra por sí solo que las raíces sean responsables. Por eso, antes de cortar, excavar o incluso eliminar un árbol, hay que mirar qué ocurre realmente dentro de la tubería.

La cámara CCT permite saber dónde está el problema

La cámara CCTV permite saber dónde está el problema

La inspección CCTV es normalmente el punto de partida. Se introduce una cámara dentro de la conducción y se recorre el tramo mientras el técnico observa las imágenes en tiempo real. De esta forma puede comprobar si existe una entrada de raíces, localizarla y valorar hasta qué punto está obstruyendo el tubo.

Asimismo, la inspección de tuberías con cámara permite además detectar aquellos que han facilitado la entrada: una junta abierta, una fisura, una acometida defectuosa o una deformación. Ese detalle es muy importante.

Si simplemente se cortan las raíces y no se comprueba por dónde han entrado, la conducción puede volver a atascarse meses después. La cámara permite diferenciar entre una invasión que puede resolverse con limpieza y otra en la que, además, habrá que reparar el tubo.

Durante la inspección también pueden registrarse imágenes y localizar el punto afectado para evitar abrir una zanja mucho mayor de la necesaria si finalmente fuese imprescindible acceder desde el interior.

¿Cómo se eliminan las raíces de una tubería?

Cómo se eliminan las raíces de una tubería

No existe una única herramienta adecuada para todas las redes. Hay que tener en cuenta el diámetro, el material de conducción, el grosor de las raíces, el acceso disponible y, sobre todo, su estado estructural.

Una tubería en buen estado con raíces finas no requiere el mismo tratamiento que un colector deteriorado prácticamente ocupado por raíces leñosas.

Robot fresador: corte controlado desde el interior.

Cuando las raíces son resistentes o están muy adheridas, puede recurrirse a sistemas de fresado robotizado.

El robot avanza por el interior de la conducción y el operario controla el cabezal desde el exterior mediante una cámara. La herramienta puede ir eliminando las raíces de manera localizada y recuperar progresivamente la sección útil del tubo.

La gran ventaja frente a romper el pavimento es que se trabaja desde dentro de la red. Además de raíces, estos equipos pueden utilizarse en ciertos trabajos para eliminar incrustaciones duras, restos de hormigón o incluso reabrir acometidas después de una rehabilitación mediante manga.

Eso sí, no debe utilizarse un robot fresador sin conocer previamente el estado del tubo. Si la conducción está muy degradada, ejercer una acción mecánica sobre sus paredes puede agravar una fisura existente.

Por eso, el proceso correcto es inspeccionar primero, seleccionar el cabezal apropiado y controlar el fresado mediante imagen.

Los diámetros que pueden tratarse dependen del equipo específico y del acceso a la conducción, por lo que no existe un único rango válido para todas las intervenciones.

Corta-raíces con agua a presión

También existen accesorios mecánicos que se conectan a los equipos de limpieza a presión y van cortando la masa radicular mientras avanzan por la tubería.

El agua ayuda a arrastrar posteriormente los restos desprendidos para que no queden acumulados unos metros más adelante.

Es una solución útil para determinados atascos y permite trabajar sin abrir una zanja. En Gruyser disponemos de equipos de hidrolimpieza y accesorios específicos para cortar raíces dentro de las conducciones.

De igual manera, la presión y el accesorio deben adaptarse al estado de la red. Una tubería antigua, fisurada o parcialmente colapsada necesita más precaución que una conducción estructuralmente sana.

¿Y los productos químicos contra las raíces?

Durante años se han utilizado sustancias para frenar o eliminar raíces dentro de las redes. El problema es que introducir un producto químico en un alcantarillado no es equivalente a usar un desatascador doméstico.

Puede acabar en una depuradora, alcanzar el medio ambiente o bien afectar a organismos que no son el objetivo del tratamiento. Como si fuera poco, ciertos productos están sometidos a la normativa europea de biocidas o, dependiendo de su finalidad, a otras reglas específicas.

Por eso, no debería echarse sulfato de cobre ni ningún otro producto a una tubería simplemente porque aparezca recomendado en Internet.

Cualquier tratamiento químico tendría que estar autorizado para el uso específico, aplicarse según sus condiciones legales y ser compatible con la red receptora.

En la práctica, para una comunidad, vivienda o red municipal, resulta mucho más controlable retirar físicamente las raíces y solucionar después el punto por donde están entrando.

Cortar las raíces no siempre soluciona el problema

Cortar las raíces no siempre soluciona el problema

Imaginemos una junta entre dos tubos que se ha abierto ligeramente. Las raíces pasan por esa cobertura y terminan ocupando media conducción.

Se introduce un equipo “corta-raíces”, se recupera el diámetro y el agua vuelve a circular perfectamente. El servicio parece haber terminado… pero la junta continúa abierta.

Las raíces que permanecen fuera de la conducción pueden volver a aprovechar exactamente el mismo punto. Pasado un tiempo, aparecerá otro atasco.

La eliminación mecánica resuelve la instrucción; la reparación del defecto es lo que evita que se repita. Por eso, después de retirar las raíces, conviene realizar una segunda inspección CCTV. Con la tubería ya limpia, resulta mucho más fácil ver la fisura o junta que antes estaba escondida detrás de la masa vegetal.

Reparación sin zanja para impedir que vuelvan a entrar

Reparación sin zanja para impedir que vuelvan a entrar

Cuando la conducción conserva suficiente capacidad estructural, no siempre hay que sustituirla excavando. Una posibilidad es la rehabilitación mediante manga continua o CIPP. El sistema introduce dentro del tubo existente una manga impregnada con resina que posteriormente se cura y forma una nueva conducción interior.

De esta forma se sellan fisuras y juntas por las que estaban entrando agua, tierra o raíces. La reparación de tuberías sin zanja resulta especialmente interesante debajo de calles, jardines, patios o instalaciones donde abrir una excavación supondría más tiempo, daños y costes.

Una vez instalada la manga, las acometidas que hayan quedado cubiertas se vuelven a abrir desde el interior mediante equipos de fresado.

No obstante, CIPP tampoco es una solución universal. Si la tubería está colapsada, presenta deformaciones muy importantes o ha perdido completamente su estructura, puede ser necesaria una reparación localizada o la sustitución del tramo.

Barreras antirraíces: prevenir antes de que aparezca la avería

Barreras antirraíces prevenir antes de que aparezca la avería

Si se van a plantar árboles cerca de una red existente, la prevención comienza fuera de la tubería. Las barreras antirraíces son láminas o sistemas instalados en el terreno para dirigir el crecimiento radicular y evitar que avance hacia una conducción, cimentación o pavimento.

Pueden fabricarse con distintos materiales, como polietileno de alta densidad u otros sistemas diseñados específicamente para controlar las raíces.

Su eficacia depende mucho de cómo se instalen. Una barrera demasiado corta o colocada a poca profundidad puede provocar simplemente que las raíces crezcan alrededor.

También hay que dejar suficiente espacio para el desarrollo saludable del árbol. El objetivo no es encerrar sus raíces, sino conducirlas hacia una zona donde no entren en conflicto con las infraestructuras.

¿A qué distancia debe plantarse un árbol de una tubería?

A qué distancia debe plantarse un árbol de una tubería

No existe una distancia legal universal aplicable a todas las especies, tuberías y municipios. Una pequeña ornamental no desarrolla el mismo sistema radicular que un chopo adulto, y una conducción nueva con juntas completamente estancas tampoco presenta el mismo riesgo que un colector antiguo.

Por eso, las cifras genéricas que circulan por internet deben tomarse únicamente como orientación. Antes de plantar, conviene valorar lo siguiente:

  • Especie y tamaño que alcanzará el árbol.
  • Comportamiento de sus raíces.
  • Profundidad de la conducción.
  • Material y antigüedad de la tubería.
  • Diámetro de la red.
  • Distancia disponible.
  • Ordenanzas municipales aplicables.

En calles, parques y zonas públicas, la planificación debería coordinar la ubicación de los árboles con los servicios enterrados desde el proyecto.

Elegir especies menos problemáticas también ayuda

Elegir especies menos problemáticas también ayuda

Cuando hay poco espacio entre la vegetación y las redes, conviene evitar especies conocidas por desarrollar raíces muy extendidas y buscar activamente fuentes de agua.

Los sauces y chopos son ejemplos clásicos. Los ficus también pueden presentar sistemas radiculares muy potentes en los climas donde prosperan.

Eso no significa que plantar una de estas especies vaya a romper necesariamente una tubería. Una red moderna y estanca ofrece mucha más resistencia a la intrusión.

El problema aparece cuando coinciden varios factores: árboles con raíces vigorosas, una conducción envejecida, juntas deterioradas y humedad escapando hacia el terreno.

En jardines pequeños o cerca de acometidas de saneamiento, suele ser preferible escoger especies compatibles con el espacio disponible y planificar su ubicación teniendo en cuenta las instalaciones subterráneas.

Mantenimiento preventivo: no esperar al siguiente atasco

Mantenimiento preventivo no esperar al siguiente atasco

Una conducción que ya ha sufrido entrada de raíces merece seguimiento. Si se eliminó la masa radicular, pero no fue posible rehabilitar inmediatamente el punto de entrada; una inspección posterior permite comprobar si están creciendo de nuevo antes de que vuelva a producirse una obstrucción completa.

No existe una periodicidad única válida para todas las redes. La frecuencia dependerá de la gravedad de la intrusión, el estado estructural, los árboles cercanos y el uso de la conducción.

Lo importante es no utilizar como estrategia de mantenimiento el mismo ciclo durante años: atasco, desatasco, unos meses de tranquilidad y un nuevo atasco. Cuando el problema se repite, hay que buscar la causa.

Qué hacer si las raíces afectan a una comunidad de vecinos

Qué hacer si las raíces afectan a una comunidad de vecinos

En una comunidad, es importante determinar primero dónde está la intrusión y qué tramo de la instalación afecta.

Una cámara puede ayudar a saber si las raíces se encuentran en una bajante o conducción privativa, en una acometida o en un colector comunitario.

Esta localización es importante tanto para decidir la reparación como para aclarar quién debe hacerse cargo de ella según la configuración de la instalación y las responsabilidades establecidas en la comunidad.

Además, diagnosticar antes de abrir evita aprobar una derrama para realizar una obra extensa cuando quizás el problema pueda resolverse mediante limpieza y reparación interior.

En una vivienda con jardín, cuidado con culpar directamente al arbol

En una vivienda con jardín, cuidado con culpar directamente al árbol

En una vivienda unifamiliar, la relación puede parecer evidente: hay un árbol grande sobre el recorrido del saneamiento y el desagüe se atasca. Aun así, cortar el árbol no debería ser la primera decisión.

Primero hay que comprobar dónde han entrado las raíces. Muchas veces el verdadero origen es una junta antigua o una tubería agrietada que seguirá perdiendo agua aunque desaparezca el árbol.

Inspeccionar, retirar las raíces y reparar la conducción puede permitir conservar la vegetación y resolver el problema de fondo.

En redes municipales, localizar y registrar los puntos recurrentes

Para un ayuntamiento, las raíces no suelen afectar a un único tubo aislado. Puede haber tramos completos con árboles maduros y redes antiguas donde las instrucciones se repiten.

En estos casos resulta útil registrar los puntos donde aparecen raíces, incorporar las imágenes de las inspecciones al mantenimiento de la red y priorizar los tramos que presentan defectos estructurales.

La limpieza periódica puede mantener el servicio mientras se planifica una rehabilitación, pero una red que necesita cortar raíces constantemente está indicando que existe un problema que merece una solución más duradera.

El proceso correcto: localizar, cortar y evitar que vuelvan

Las raíces en las tuberías no deberían tratarse simplemente como otro atasco. El primer paso es realizar una inspección CCTV y conocer la extensión del problema.

Después pueden utilizarse equipos corta-raíces o técnicas de fresado para recuperar el paso de la conducción sin abrir una zanja, siempre que su estado lo permita.

Una vez retirada la obstrucción, hay que inspeccionar de nuevo y decidir qué hacer con la fisura o junta por la que entraron. En algunos casos bastará con mantenerla bajo vigilancia; en otros será recomendable rehabilitar la tubería.

En Gruyser realizamos limpieza, desatasco e inspección de tuberías en Fraga y Lleida mediante cámaras y equipos especializados capaces de localizar raíces y otras anomalías sin comenzar directamente por una excavación.

Si el atasco vuelve siempre al mismo punto y hay árboles cerca, no merece la pena seguir desatascando a ciegas. Una inspección permite saber si el problema está realmente en las raíces y, sobre todo, descubrir por dónde están entrando para evitar que todo vuelva a empezar.

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