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Hidrolimpieza en espacios confinados: qué exige la ley de prevención de riesgos laborales y cómo se trabaja con seguridad

Hidrolimpieza en espacios confinados

Limpiar el interior de un depósito de agua, una cisterna, un silo, una arqueta o un tanque de proceso no se puede llevar a cabo con una hidrolimpieza convencional. Aunque el trabajo puede parecer similar al que se realiza en una superficie abierta, entrar en estos recintos cambia por completo las condiciones de seguridad.

La ventilación suele ser limitada, la entrada puede dificultar una evacuación rápida y la atmósfera interior puede contener poco oxígeno, gases tóxicos o sustancias inflamables. Además, la propia hidrolimpieza puede generar aerosoles, vapor, ruido, superficies resbaladizas y proyecciones a alta presión.

Por eso, antes de contratar el servicio, la empresa titular debe comprobar que el proveedor cuenta con un procedimiento específico para trabajos en espacios confinados. No basta con enviar a un operario con una manguera y un equipo de protección básico.

¿Qué se considera un espacio confinado?

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo define el espacio confinado como un recinto con aberturas de entrada y salida limitadas, ventilación natural desfavorable y posibilidad de que se acumulen contaminantes tóxicos o inflamables, o de que exista una atmósfera deficiente en oxígeno. Además, no está diseñado para que los trabajadores permanezcan en él de forma continuada.

Entre los ejemplos más comunes están:

  • Depósitos de agua o combustible.
  • Cisternas y tanques industriales.
  • Silos y tolvas.
  • Pozos y arquetas.
  • Fosas sépticas.
  • Colectores y redes de saneamiento.
  • Cámaras subterráneas.
  • Reactores y recipientes de proceso.

Eso sí, no todo espacio cerrado es automáticamente un espacio confinado. Una nave o una sala técnica pueden tener paredes y techo, pero no contar con accesos amplios y ventilación suficiente. La clasificación debe hacerse mediante la evaluación de riesgos, teniendo en cuenta tanto las características del recinto como el trabajo que se va a realizar.

Un tanque vacío, por ejemplo, puede parecer seguro desde afuera. Sin embargo, puede conservar gases, restos químicos, materia orgánica en descomposición o una concentración insuficiente de oxígeno.

¿Qué normativa se aplica a este tipo de trabajos?

España no dispone de una única ley dedicada exclusivamente a los trabajos en espacios cerrados. Las obligaciones se construyen a partir del marco general de prevención de riesgos laborales y de diferentes normas que regulan los riesgos presentes.

La base es la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, que obliga a evaluar los riesgos, planificar las medidas preventivas, formar a los trabajadores y proporcionar medios adecuados.

También se aplican, según cada intervención:

  • El Real Decreto 39/1997, que regula la organización de la actividad preventiva.
  • El Real Decreto 171/2004, sobre coordinación de actividades empresariales.
  • El Real Decreto 486/1997, relativo a la seguridad en los lugares de trabajo.
  • El Real Decreto 773/1997, sobre equipos de protección individual.
  • El Real Decreto 1215/1997, sobre utilización segura de equipos de trabajo.
  • El Real Decreto 664/1997, cuando puede existir exposición a agentes biológicos.

Los criterios técnicos del INSST completan este marco. La NTP 223 explica los riesgos de los recintos confinados, mientras que la NTP 562 aborda las autorizaciones para trabajos especiales. Estas notas no sustituyen a la normativa, pero constituyen referencias técnicas muy útiles para diseñar procedimientos seguros.

Además, el Reglamento de los Servicios de Prevención incluye expresamente los trabajos en espacios confinados entre las actividades que requieren la presencia de un recurso preventivo.

¿Por qué la hidrolimpieza añade riesgos adicionales?

Por qué la hidrolimpieza añade riesgos adicionales

El espacio confinado ya puede contener una atmósfera peligrosa antes de empezar. El uso de agua a presión puede modificarla todavía más.

El chorro puede dispersar contaminantes depositados en paredes y fondos, convirtiéndolos en aerosoles respirables. Si se limpian redes de saneamiento, depósitos contaminados o instalaciones agroalimentarias, también puede existir exposición a bacterias, virus, hongos o materia orgánica.

A todo esto se le suman otros riesgos:

  • Lesiones graves por contacto con el agua a alta presión.
  • Proyección de partículas desprendidas.
  • Pérdida de visibilidad por niebla o vapor.
  • Aumento de la humedad y la temperatura.
  • Ruido amplificado por la reverberación.
  • Resbalones y caídas sobre superficies mojadas.
  • Riesgos eléctricos por la presencia de agua.
  • Dificultad para mover al trabajador o evacuarlo.
  • Entrada accidental de líquidos, gases o energía desde otras instalaciones.

Antes de entrar, deben aislarse las conducciones, válvulas, bombas, agitadores y fuentes de energía capaces de ponerse en marcha o introducir sustancias en el recinto.

El permiso de trabajo antes de la entrada

La entrada debe quedar controlada mediante un permiso de trabajo específico. No se trata de un papel firmado por rutina, sino de una autorización que confirma que se han comprobado las condiciones de seguridad.

El permiso debería identificar esto:

  • El recinto y el trabajo previsto.
  • Las personas autorizadas a entrar.
  • La duración de la autorización.
  • Los riesgos detectados.
  • Los aislamientos realizados.
  • Los resultados de las mediciones atmosféricas.
  • La ventilación prevista.
  • Los equipos de protección necesarios.
  • El vigilante exterior y el recurso preventivo.
  • Los medios de comunicación.
  • El procedimiento de rescate.
  • Las causas que obligan a detener el trabajo.

Si cambian las condiciones, el permiso debe suspenderse y revisarse. Una autorización emitida por la mañana no puede darse por válida automáticamente si se modifica el producto utilizado, se detiene la ventilación o aparece un nuevo contaminante.

Medición de la atmósfera interior

Medición de la atmósfera interior

Antes de abrir el acceso y permitir la entrada, debe medirse la atmósfera desde el exterior y en diferentes niveles del recinto. Algunos gases se acumulan en la parte baja y otros pueden concentrarse en las zonas superiores.

El detector multigás suele controlar, como mínimo:

  • Concentración de oxígeno.
  • Porcentaje del límite inferior de explosividad.
  • Monóxido de carbono.
  • Sulfuro de hidrógeno.

Una concentración de oxígeno inferior al 19,5% se considera deficiente. Sin embargo, obtener una lectura correcta antes de entrar no garantiza que la atmósfera siga siendo segura durante toda la intervención.

La hidrolimpieza puede liberar gases, consumir oxígeno o aerosolizar productos que estaban adheridos. Por eso, cuando existe posibilidad de cambios, la medición debe mantenerse durante el trabajo y el detector tiene que acompañar al personal en el interior.

Nunca se debe utilizar oxígeno puro para ventilar un espacio confinado. El recinto debe renovarse con aire limpio mediante equipos adecuados.

Ventilación, vigilancia y equipos de protección

Cuando la ventilación natural no garantiza una atmósfera segura, se utiliza ventilación mecánica forzada antes de la entrada y durante el trabajo. El aire debe llegar a la zona ocupada por los trabajadores sin arrastrar contaminantes hacia ellos.

Mientras haya personal dentro, debe existir vigilancia exterior permanente y comunicación continua. El vigilante no puede abandonar el puesto ni entrar impulsivamente si se produce una emergencia.

Los equipos se eligen según la evaluación de riesgos. Pueden incluir:

  • Casco con protección facial.
  • Ropa y guantes adecuados al contaminante.
  • Calzado antideslizante.
  • Protección auditiva.
  • Arnés conectado a un sistema de rescate.
  • Detector multigás personal.
  • Protección respiratoria.
  • Equipos de comunicación.
  • Trípode, torno o sistema equivalente cuando el acceso lo requiera.

El arnés y el trípode no sirven de nada si nadie está formado para utilizarlos o si el trabajador no puede extraerse a través del acceso existente. El sistema de rescate debe probarse y adaptarse al recinto concreto.

El rescate debe estar preparado antes de entrar

Uno de los errores más peligrosos es confiar en llamar a emergencias cuando ocurra algo. Los primeros minutos pueden ser decisivos y el acceso de los servicios externos puede tardar.

El procedimiento debe establecer cómo se dará la alarma, quién iniciará el rescate, qué equipos se utilizarán y cuándo será necesaria la intervención de servicios especializados. También debe contemplar la extracción de una persona inconsciente y la atención inicial en el exterior.

Los accidentes en cadena son muy comunes porque compañeros sin protección entran para ayudar y quedan expuestos a la misma atmósfera. El vigilante exterior debe activar el plan, no improvisar un rescate entrando sin equipo.

Coordinación entre el cliente y la empresa contratada

Coordinación entre el cliente y la empresa contratada

Cuando una empresa externa realiza la hidrolimpieza, ambas partes tienen obligaciones de coordinación. El cliente conoce la instalación y debe informar sobre los riesgos propios del recinto. La contratista conoce el procedimiento, los equipos y los riesgos derivados de su actividad.

La empresa titular debería facilitar lo siguiente:

  • Evaluación disponible del espacio.
  • Planos, accesos y conexiones.
  • Contenido actual y productos almacenados anteriormente.
  • Historial de incidencias.
  • Riesgos de instalaciones cercanas.
  • Procedimientos de aislamiento.
  • Normas de emergencia del centro.

Por su parte, la empresa contratada debe aportar:

  • Evaluación y procedimiento de trabajo.
  • Formación específica del personal.
  • Relación de equipos y revisiones.
  • Fichas de los productos utilizados.
  • Planificación preventiva.
  • Acreditación del recurso preventivo.
  • Procedimiento de rescate.
  • Seguros y documentación exigida para la coordinación.

Intercambiar documentos sin revisarlos no es una coordinación real. Las dos empresas deben comprobar que los procedimientos son compatibles y que no quedan riesgos sin controlar.

Errores frecuentes que pueden acabar en accidente.

El primer error es confiar únicamente en la ventilación natural. Que la tapa lleve abierta varias horas no demuestra que el fondo del depósito sea seguro.

Otro fallo es medir la atmósfera solo antes de entrar. Las condiciones pueden cambiar rápidamente, especialmente cuando se remueven lodos, se aplican productos o comienza la limpieza a presión.

También es peligroso utilizar equipos eléctricos o motorizados sin comprobar su idoneidad para el ambiente existente, o entrar sin haber aislado bombas, válvulas y conducciones.

Por último, nunca debe permitirse un rescate improvisado. Muchas víctimas en espacios confinados son compañeros que intentaron ayudar sin protección ni formación.

En Gruyser trabajamos con una planificación adaptada al recinto

La limpieza interior de un depósito, una arqueta o un tanque debe comenzar mucho antes de encender el equipo de agua a presión. Primero hay que analizar el recinto, coordinar a las empresas, controlar la atmósfera y preparar una respuesta ante emergencias.

En Gruyser ofrecemos servicios profesionales de hidrolimpieza para instalaciones industriales, tuberías, depósitos y otras infraestructuras. Cuando el trabajo implica entrar en un espacio confinado, la intervención debe organizarse mediante un procedimiento específico y conforme a la evaluación preventiva de cada instalación.

Antes de contratar, pide algo más que un presupuesto. Solicita el procedimiento de trabajo, la formación del personal, la coordinación preventiva y el plan de rescate. En un espacio confinado, la seguridad no puede resolverse sobre la marcha.

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