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Biofilm en redes de agua potable: cómo prevenir riesgos sanitarios y controlar la Legionella

Biofilm en tuberías de agua potable riesgos sanitarios, Legionella y protocolos de desinfección

En una instalación de agua potable, el problema no siempre está en lo que se ve. Muchas veces, el riesgo real está adherido a las paredes interiores en las tuberías, en forma de una película viscosa de microorganismos conocida como biofilm o biopelícula.

Ese biofilm actúa como refugio para bacterias, hongos y otros microorganismos, dificultando la acción de los desinfectantes y favoreciendo la persistencia de patógenos como la Legionella.

Este riesgo afecta especialmente a hoteles, hospitales, residencias, industria alimentaria y comunidades con redes interiores complejas, donde hay más puntos de estancamiento, más temperatura templada y más probabilidad de aerosolización. Cuando el biofilm se consolida, la desinfección deja de ser un simple ajuste de cloro y pasa a exigir limpieza física, desinfección específica y verificación microbiológica.

¿Qué es el biofilm?

Qué es el biofilm

El biofilm es una capa adherida a la superficie interior de las tuberías formada por microorganismos incrustados en una matriz viscosa que ellos mismos producen. Esa matriz funciona como una barrera protectora: les ayuda a fijarse al material, a sobrevivir en grupo y a resistir mejor frente a la desinfección.

En términos prácticos, eso significa que una instalación puede tener agua aparentemente correcta en un análisis puntual y, aun así, mantener focos microbianos persistentes en el interior de la red si el biofilm está bien establecido.

¿Cómo se forma?

La formación del biofilm empieza pronto y aparece más rápido de lo que muchos piensan. Estudios recientes sobre redes de agua potable muestran que los microorganismos pueden adherirse a nuevos materiales en cuestión de horas.

A partir de ahí, si se dan las condiciones adecuadas, esa colonización evoluciona hacia una biopelícula más madura y estable. Los factores que más aceleran ese proceso son el agua estancada, los tramos muertos, la escasez de desinfectante residual, la presencia de nutrientes y las temperaturas templadas, especialmente dentro del rango en el que la Legionella puede sobrevivir y multiplicarse.

Temperaturas críticas para Legionella

La temperatura es uno de los factores más importantes para entender el riesgo:

TemperaturaEstado de LegionellaRiesgo
< 20 °CLatente, no creceBajo
20–35 °CCrece moderadamenteMedio
35–37 °CCrecimiento óptimoMuy alto
37–50 °CCrece bienAlto
50–60 °CPuede sobrevivirMedio
60 °CMuere progresivamenteBajo
70 °CMuerte rápidaMuy bajo

La OMS explica que la Legionella vive y crece en sistemas de agua entre 20 y 50 ºC, con óptimo en torno a 35 ºC, y que no crece por debajo de 20 ºC. También recomienda mantener el agua caliente almacenada a 60 ºC y, cuando sea posible, fuera del rango favorable al crecimiento.

Riesgos sanitarios reales

Riesgos sanitarios reales

El riesgo más conocido es la legionelosis, una infección respiratoria de declaración obligatoria en España que puede presentarse como neumonía grave. El RD 487/2022 se centra precisamente en prevenir la proliferación y dispersión de Legionella en instalaciones con agua y aerosoles.

Pero no es el único microorganismo preocupante. En redes interiores de agua también pueden aparecer patógenos oportunistas como Pseudomonas aeruginosa y microbacterias no tuberculosas, ambos muy vinculados a biofilms y especialmente problemáticos en entornos sanitarios o con personas vulnerables. Los científicos los describen como patógenos persistentes en fontanería interior y en biopelículas de tuberías y grifos.

En la industria alimentaria, además, cualquier colonización persistente en redes de agua puede traducirse en problemas de higiene de proceso, contaminación cruzada y mayor presión documental en auditorías.

¿Por qué el cloro normal no elimina el biofilm?

Uno de los errores más comunes es pensar que, si hay cloro residual, el problema ya está controlado. El biofilm actúa como escudo físico y químico, dificultando que el desinfectante alcance a todos los microorganismos. El CDC explica de manera muy clara que el slime del biofilm mantiene los químicos del tratamiento alejados de los gérmenes.

Además, tanto la OMS como el CDC aclaran que la Legionella puede vivir y multiplicarse dentro de protozoos de vida libre, como amebas, lo que le da una segunda capa de protección dentro del propio biofilm. Esa doble protección explica por qué muchas instalaciones necesitan algo más que cloración rutinaria cuando el problema ya está asentado.

Protocolos de desinfección más efectivos

Protocolos de desinfección más efectivos

Cuando hay sospecha o confirmación de biofilm problemático, lo más razonable es trabajar por fases:

Primera fase

Consiste en realizar una limpieza mecánica, pues si no se retira físicamente la parte de la biopelícula, el tratamiento químico pierde eficacia. En muchas instalaciones, ese trabajo previo se apoya en servicios de limpieza e inspección de tuberías para eliminar incrustaciones y evaluar el estado real de la red antes de desinfectar.

Segunda fase

La segunda fase es la desinfección química con agentes oxidantes o procedimientos específicamente definidos en el plan sanitario de la instalación. Aquí no basta con una dosificación rutinaria: hace falta tiempo de contacto, control de concentraciones y un protocolo adaptado al riesgo. El RD 487/2022 exige precisamente programas de actuación, control y verificación para las instalaciones incluidas en su ámbito.

Tercera fase

En esta fase entra de lleno el choque térmico, que en determinados casos se utiliza como medida complementaria, elevando temperaturas por encima de los umbrales en los que la Legionella sobrevive con dificultad.

Cuarta fase

Por último, aquí se aplica la famosa verificación microbiológica, pues sin un análisis completo no hay manera de confirmar que la actuación haya funcionado correctamente.

¿Cuándo es obligatorio el control de Legionella?

El RD 487/2022 obliga a aplicar medidas de prevención y control en instalaciones que utilizan agua y producen o pueden producir aerosoles con riesgo para la salud. Entre ellas están sistemas de ACS y AFS sanitaria, torres de refrigeración y condensadores evaporativos, spas, jacuzzis, fuentes ornamentales y otras instalaciones susceptibles de dispersar aerosoles.

Eso afecta de forma muy directa a hoteles, hospitales, residencias, industria alimentaria y comunidades con instalaciones de agua complejas. No se trata solo de “tener agua potable”, sino de gestionar la instalación para que no se convierta en un foco de proliferación microbiana.

Prevención: lo que realmente reduce el riesgo.

La prevención empieza por el diseño y sigue con el mantenimiento. Conviene eliminar tramos muertos, evitar estancamientos prolongados, mantener el agua fría por debajo de los 20 ºC cuando sea posible y el ACS en temperaturas suficientemente altas para dificultar el crecimiento de Legionella.

También es fundamental limpiar depósitos, revisar periódicamente la red y programar desinfecciones cuando proceda. La OMS insiste en que los sistemas limpios y con circulación continua tienen menos probabilidad de favorecer el crecimiento de la bacteria.

En definitiva, el biofilm en tuberías de agua potable no es un detalle menor ni un problema teórico. Es una amenaza real para la seguridad sanitaria de cualquier instalación con agua interior compleja. Y cuanto antes se detecte y se trate con criterio técnico, menos opciones tendrá de convertirse en una incidencia grave.

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